La Sagrada Familia

La Sagrada Familia, del arquitecto Antonio Gaudí, (1852-1926), es uno de los símbolos por excelencia, más representativos de la ciudad de Barcelona, el máximo ejemplo de la arquitectura modernista catalana y una de las obras más visitadas en España, convirtiéndose en un centro espiritual para cualquier persona que quiera visitarla.

La Fundación de la Junta Constructora del templo expiatorio fue creada en 1895, por el obispo de Barcelona, Jaume Catalá y se ocupa de la gestión de los donativos y de la velocidad de construcción de tal magnífico templo.

Hay que remontarse a la mitad del siglo XIX, época en las que los terrenos que iban a ser destinados para la construcción de la Sagrada Familia, se encontraban a las afueras de la ciudad, en el Barrio del Poblet, junto a San Martín de Provensals, en donde solo había barracas y casas de planta baja. Posteriormente en 1897, quedan agregadas estas zonas a Barcelona, por el crecimiento de la ciudad. La Sagrada Familia, da nombre a este barrio, siendo uno de los seis que pertenecen al Distrito del ensanche de Barcelona. José María Bocadella y Verdaguer, funda en 1866 la Asociación de Devotos de San José y a partir de 1874, promueve la construcción de un templo expiatorio para la Sagrada Familia, adquiriéndose en 1881, un terreno en el ensanche de Barcelona gracias a importantes donativos. Encargó la obra al arquitecto Francisco de Paula del Villar y Lozano, que ideó un conjunto neogótico desechando la idea de Bocabella de hacer una réplica del Santuario de Loreto. La primera piedra se coloca el 19 de marzo de 1882 día de San José, iniciándose la cripta existente bajo el ábside. En 1883 Villar renuncia a la obra por discrepancias con los promotores y el proyecto pasa a Antonio Gaudí, con la edad de 31 años, haciéndose cargo de la dirección de las obras.

Entre 1883 y 1926, Gaudí plantea una obra diferente de mayor envergadura, eliminando el proyecto neogótico. Consistía en una cruz latina de cinco naves con un crucero de tres y en la parte superior de la cruz, se encuentra el ábside en forma de semicírculo. Por otro lado, cuatro sendas fachadas cargadas de simbolismo. La Fachada del Nacimiento, dedicada al nacimiento de Cristo, fachada muy decorada y llena de vida, disponiendo de tres grandes portales, dedicados a la esperanza, la caridad y la fe. La Fachada de la Pasión, más austera y simple, reflejando el sufrimiento de Cristo, la Fachada de la Gloria que es la principal de la Sagrada Familia, la más grande y monumental y representa, la muerte, el Juicio Final, la Gloria y el infierno y por último la fachada del ábside, consagrada a la Virgen María.

Dieciocho torres en su totalidad, con formas cónicas y circulares, estrechándose en altura con un perfil parabólico, conteniendo en su interior escaleras helicoidales, que rodean un espacio donde se tienen que situar campanas tubulares. Doce torres, cuatro en cada fachada, variando la altura alrededor de los 100 metros, representando a los apóstoles. A continuación, seis torres más, cuatro de ellas más altas que las anteriores de unos 135 metros, representando a los evangelistas y en el centro los dos cimborrios, el de la Virgen María cubriendo el ábside, y por último el más alto de todos, que representa a Jesucristo con una altura de 172,5 metros, inferior al Montjuïc por veneración a Dios. El templo se completa con cuatro construcciones en forma de cúpula de 40 metros de alto situadas en las cuatro esquinas. De estas cuatro, dos sacristías en el lado norte y en la parte sur el baptisterio y la capilla de penitencia y confesionarios. Las tres fachadas y estas cuatro construcciones, se unen por un paso denominado claustro. El interior es un bosque para la oración con columnas inclinadas y bóvedas basadas en hiperboloides y paraboloides. La luz solar, en sus distintas posiciones en cada momento del día, iluminan cada fachada de una forma diferente, realzando el significado que se le ha dado a cada una y por otro lado, dentro del templo, se crea un mundo de luz, armonía y paz, a través de los ventanales y tragaluces.

Desde 1914, Gaudí, se dedica únicamente a construir el templo, residiendo en su obrador, cerca del ábside y construye escuelas para los hijos de los trabajadores de éste. El 10 de junio de 1926, muere atropellado por un tranvía y el día 12 es enterrado en la capilla del Carmen de la cripta de la Sagrada Familia, donde aún sigue en la actualidad. Durante todos estos años, Gaudí trabaja con diferentes colaboradores para dejar definido el proyecto, e incluso deja algunas maquetas. La obra que realizó, es decir, la fachada del Nacimiento y la cripta, ha sido incluida por la Unesco en el año 2005 como Patrimonio Mundial de la humanidad. Entre 1926 a 1938, asume las obras su colaborador Doménec Sugrañes. Se terminan en 1930, los campanarios de la fachada del Nacimiento y en 1933 el portal de la fe y el ciprés. Parte de la documentación de Gaudí, sobre los proyectos e ideas que pensaba aplicar en el templo de la Sagrada Familia, fueron destruidos durante la guerra civil española, en 1936, y posteriormente a ésta, se retoma la construcción de la Sagrada Familia. Entre 1939 y 40, el arquitecto Francesc de Paula Quintana i Vidal, colaborador de Gaudí, restaura la cripta incendiada y recompone muchas maquetas dañadas que sirven de modelo para continuar las obras.

A continuación, Isidre Puig-Boada y Lluís Bonet i Garí, colaboradores que conocieron a Gaudí, dirigieron la obra hasta 1983. Posteriormente fueron directores Francesc de Paula Cardoner i Blanch, Jordi Bonet i Armengol y Jordi Faulí i Oller, que ocupa el cargo actualmente, desde 2012. En 1976 se terminan los cuatro campanarios de la fachada de la Pasión. Destacan escultores que intervienen en la obra, como Jaume Busquets, José María Subirachs y Etsuro Sotoo. A principios del siglo XXI, se da un gran impuso a la obra ya que se preveía la visita de S. S. Benedicto XVI en el año 2010 y era primordial cubrir la nave central y empezar a construir la torre de la Mare de Déu para poder celebrar la liturgia.

Desde el 2008, se trabaja paralelamente en unos terrenos de que dispone el patronato de la Sagrada Familia en el término municipal de Gaià, en una colina a 90 km de Barcelona, en la que se construye pieza a pieza el templo. Allí se dispone de espacio para poder fabricar piezas muy grandes, construcción de forjados, almacenamiento de andamios y piezas...etc., ganando de esta forma, velocidad la obra. Es una forma de trabajar, que recopila las mismas técnicas con las que se ejecutan los grandes rascacielos. Los elementos construidos, llegan a Barcelona en grandes camiones durante la noche y se descargan junto a la Sagrada Familia. Entre 2015 y 16, se comienzan a montar en estos terrenos, las seis grandes torres que quedan por construir, para coronar en altura la basílica, construyéndose todas a la vez y por trozos. Las seis torres, se coronarán con los pináculos entre el 2019 y el 2020. Además se construirá la fachada de la Gloria y resto de las partes del templo que falten por levantar. Los constructores de la sagrada familia, han mantenido el espíritu innovador de Gaudí, incorporando los últimos avances tanto en materiales como en procesos. Las obras están muy avanzadas y es factible su terminación para el 2026, año en el que se conmemora el centenario de la muerte de Gaudí.

 

De las fotografías/imágenes: Junta Constructora del Temple de la Sagrada Familia. Todos los derechos reservados.

 

Juan Amérigo 

Profesor de Arquitectura Técnica

EPSAlicante

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