Logo

Lucía Vicens Ballester, erasmus en Grecia

images/stories/REVISTA02/120px/02120erasmusgrecia.JPG
Elegí Grecia, todo el mundo me preguntó ¿por qué Grecia?, ¿por qué no?. Es un país con una historia interesante, cultura mediterránea... con algo especial. Pensé que el clima sería como aquí, sol todo el año, nada mas lejos de la realidad.

Aterricé en Ιωάννινα (Ioannina, al norte de Grecia) donde llovía todos los días y el sol no salía nunca (como ir a Galicia buscando el sol español). Llegué a una universidad “distinta” en un país diferente. De eso se trataba, así que aunque la primera semana dudé de mi elección, la última no pude parar de llorar... ¡me iba!.

Después del sock de la universidad, con perros salvajes paseando por sus instalaciones, donde los estudiantes un año antes durante unas protestas habían ocupado los edificios, hecho pintadas, vaciado los extintores en la biblioteca o incendiado la oficina de correos… universidad sin nadie de seguridad y en la que la policía no podía entrar aunque hubiera un asesinato (por motivos históricos), universidad donde yo tenía que vivir durante los siguientes diez meses... Después de superar eso empezó mi Erasmus.

El primer cuatrimestre fue lo que se espera de una Erasmus, conocí a gente de un montón de sitios, con sus cosas, algunas agradables y otras no tanto. Hice amigos que espero sean amigos para siempre, y otros que seguramente con los años solo serán recuerdos. Es difícil creer que en unos meses se puedan hacer amigos tan especiales entre gente tan distinta, pero así es.

Es verdad que los Erasmus con los que más se relacionan es con Erasmus, después con alumnos extranjeros y por último con los foráneos. Será porque al estar lejos de casa, familia y amigos te prestas a conocer más gente , más si están en tu misma situación.
Los españoles por supuesto hicimos nuestra “familia”. Las reuniones más especiales eran siempre con  un paquete “made in Spain”,  preparado con cariño por mamá, para que no olvidáramos el sabor ibérico. En esos momentos te das cuenta que echas de menos a la familia, los amigos, novio... pero lo que más echas de menos y con diferencia es la comida, sobre todo si comes tres veces al día en un restaurante universitario.

En Grecia los estudiantes no pagan ni matrícula, ni libros, ni material escolar… ¡no pagan ni una fotocopia!..., y en algunas universidades como en la de Ιωάννινα, no pagan comida. Teníamos  desayuno, comida y cena gratis. No es que estuviera mal, tampoco bien, pero era repetitiva y acababas del famoso queso feta un poco harta, feta para desayunar, feta para comer y  feta para cenar, ¡¡quiero manchego!!

Terminó el cuatrimestre, y se fueron “mis Erasmus” con sus despedidas al más puro estilo Gran Hermano, y yo comencé “mi segunda Erasmus”. Vinieron nuevos Erasmus con muchas ganas de hacer cosas, pero yo ya las había hecho, así que empecé a conocer la verdadera cultura griega, gracias sobre todo a un amigo Χαρις (Jaris).

Χαρις (Jaris) y su familia se convirtieron en la mía. βασω (Baso, su madre) hizo que comiera todas las comidas griegas cocinadas por una madre, convirtiéndome en una fan de la cocina griega con un par de kilos más. Σπυρος (Spiros, su padre) que preparó un cordero entero para celebrar la pascua ortodoxa y que me explicaba muchísimas cosas, yo solo podía entenderlas a medias (en griego). Λευκοθεα (Lefkocea, su abuela) que me cogía de la mano y me enseñaba las fotos de su familia mientras me daba de comer τυρóπιτα (tiropita , pastel de queso feta, como no). Χαρις (Jaris, su abuelo) que intentaba hablar conmigo en todos los idiomas que conocía ,ni español ni inglés, por lo que la conversación era bastante peculiar.
Jaris, Dimitris ,Mirsini , Alexandros, Efi, Saela o Lefteris que me llevaron a ver sitios que no ven los turistas… fiestas con música tradicional griega y familias bailando sirtaki , una noche comiendo carne en una taberna, una excursión de fin de semana a Doliana (el pueblo de sus abuelos) donde visitas las casas de toda la familia, de donde no sales sin comer y beber algo, así que después de un paseo necesitas hacer la digestión, salir a tomar café a una cafetería escondida, comidas y celebraciones familiares…, en resumen vivir en Grecia siendo griego.

Los españoles pensamos que somos hospitalarios. No sé hasta qué punto lo somos si nos comparo con los griegos , aunque es verdad que al principio pueden resultar algo cerrados, una vez te abren las puertas de su casa te hacen sentir como en casa.

Tienen muchísimas cosas que me chocaban claro, en la oficina de relaciones internacionales de la universidad me ofrecían un cigarro diciéndome “es ilegal pero...”, porque aunque tienen las mismas leyes sobre tabaco que aquí, en Grecia no se lo toman tan en serio, ni eso ni nada. Lo mismo pasaba en el banco, los autobuses pasan cuando quieren así que no hay que desesperarse esperando, los profesores están cuando están,  los alemanes dicen que los españoles somos de “la filosofía de mañana” todo lo hacemos mañana, los griegos son de “la filosofía de la semana que viene” y eso si tienes suerte, la verdad eso hizo que me pusiera nerviosa un par de veces.

En la parte académica esa leyenda “por ser Erasmus lo tienes hecho” no es verdad, no lo fue en mi caso. Es verdad que los profesores están contentos de ayudarte y hacen todo lo que pueden, por lo menos eso viví yo, porque allí pude oír y ver de todo. Supongo que depende de la titulación y de los profesores, igual que aquí.

En algunos casos sí que me exigieron menos que a los estudiantes griegos y en otros lo mismo, pero no me regalaron ninguna asignatura. También es verdad que dependiendo de la universidad a la que vas y de su situación, forma de evaluar o medios de los que disponen , la misma asignatura te puede parecer más o menos difícil comparándola con la impartida en tu universidad.

En mi caso cursé todo en inglés, en griego hubiera sido imposible teniendo en cuenta mi nivel, inexistente cuando llegue allí, pero tampoco puedo decir que mi inglés fuera ninguna maravilla (característica común de los españoles, italianos y franceses ), por lo que me supuso un esfuerzo extra estudiar en inglés. Cuando estas allí empiezas a hablar inglés y rápidamente pierdes la vergüenza inicial y mejoras, cursar asignaturas en inglés mejoró mi nivel escrito.

Es un año en el que te das cuenta de cómo funcionan las cosas en Europa, a nivel académico y laboral, porque aunque tú solo vas a vivir en un país, es intercambiando experiencias con la gente de otros países cuando te das cuenta de la situación en otros países, y de las oportunidades laborales que puedes llegar a tener.

Puedo decir que mi Erasmus ha sido la mejor experiencia universitaria que he tenido y recomendaría que todo universitario la viviera.
Template Design © Joomla Templates | GavickPro. All rights reserved.