¡de Iaeste!

El día de la charla fui con un amigo, la sala estaba completamente abarrotada, por lo visto le interesó a muchísima gente, al principio.

El responsable nos habló sobre ir a trabajar al extranjero, que nos paguen, hacer amigos de otros países… y ¡¡QUE NO NECESITABA IDIOMAS O ESTAR TERMINANDO LA CARRERA!! Pero comenzó a hablar sobre algo de que teníamos que buscar una empresa en Alicante que ofreciera prácticas a un extranjero y la cosa parecía que se complicaba. La charla terminó y yo todavía tenía ganas de continuar, la búsqueda de empresas parecía algo complicada pero ya que estaba allí, ¿Por qué no continuar?

Tras bastante esfuerzo y algunas llamadas para buscar práctica, ocho meses después estaba subiendo al coche con destino al aeropuerto con dos o tres maletas y unos nervios increíbles. Nunca me había ido de viaje tan lejos, ¡ni siquiera había cogido un avión en mi vida!

Pisé Belgrado un 14 de Julio a la una de la mañana por primera vez en mi vida, cogí un taxi y me dirigí a mi nuevo hogar durante los siguientes dos meses. Bajé del taxi y vi dos edificios ante mí, ni idea de donde tenía que entrar… Primero probé con el de la izquierda, balanceé las puertas pero no se abrían. Estaba algo perdido. En el edificio de enfrente se asomaron unos cuantos extranjeros a los balcones al escuchar el ruido de las puertas, no sabía si eran mis compañeros o quienes eran, así que no se me ocurrió otra cosa que gritar: “IAESTEEEEEEE”, a ver si me ayudaban… Tuve suerte, mi compañero de habitación ya me estaba esperando y estaba asomado por el balcón, y además ¡Era Español! Menudo alivio… Me dijo dónde estaba la puerta y fui a hablar con el recepcionista. Solo entendí: “Hi”, “three hundred and twenty four” y “take the card”. No necesitaba más, subí las escaleras y al llegar a la habitación me sentí como en casa, ¡hablando español! Pensaba que no lo volvería a usar hasta dos meses después.

 

La verdad es que esperaba las dos primeras semanas en empresa aterradoras, como una fase de prueba en la que podían ver mi poca experiencia y hacerme volver a España, pero me equivoqué. Cuando llegué, mi tutora en la empresa me enseño todas las instalaciones incluyendo un fantástico restaurante donde tenía todo gratis (volví con algún kilito de más) y me explicó en qué consistiría mi trabajo. Era una aplicación para posicionamiento en interiores sin GPS para móviles. Nunca había estudiado como crear aplicaciones android pero me enviaron algunos tutoriales y me ayudaron con las dudas que iba teniendo, así que además de trabajar para la empresa cobrando me enseñaron a programar.

El institut Mihajlo Pupin era una de las empresas de investigación más grandes de Serbia con más de 700 empleados que se dedicaban a distintos campos como la electrónica, telecomunicaciones, robótica, informática, procesado de señales... La mayoría de los proyectos eran realmente interesantes, mientras yo trabajaba en la empresa implementando la aplicación, otro compañero estaba ayudando a diseñar las funciones de un robot en otro proyecto y otro en el procesado de señales eléctricas.

A lo largo de los siguientes días fui conociendo a todos los que estábamos haciendo prácticas allí, ¡éramos muchísimos! Unos 50 más o menos, y había gente de todos los países: de Omán, India, USA, Mexico, Argentina, Bélgica, China, Libano, Tunez, Ghana… Ahora me creía eso de que IAESTE estaba en 80 países. Realmente los cinco o seis primeros días no pude hablar con ellos casi nada, ¡No entendía nada! Con lo poco que yo había practicado el inglés en España, su acento y lo que es más importante, mi acento, parecía imposible que fuera a entender algo en algún momento. Pero a las dos semanas ya era uno más y podía comunicarme con cualquiera casi sin problemas, supongo que eso fue a lo que llaman semanas de adaptación.

Dejando de lado estos primeros días, el resto de mi estancia allí fue increíble. En la empresa me dejaron algo de libertad por si quería cogerme unas pequeñas vacaciones para ver algún otro país o si algún día había disfrutado algo de más de la noche Belgradiense.

Conocí a gente de todo el mundo que no se si volveré a ver, pero sinceramente espero tener la oportunidad de poder volver a estar con todos ellos. Tuve mi primer trabajo como ingeniero informático en una de las empresas más reputadas de toda Serbia. Mejoré mi nivel de inglés tanto que pase de no poder mantener una conversación en inglés a entender los tecnicismos de los tutoriales sobre programación. En resumen, pasé el mejor verano de toda mi vida.

Antonio J. Cánovas

Delegado de IAESTE Escuela Politécnica Superior UA

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