De erasmus en Polska

 

María del Mar Fernández Sola es Licenciada en Psicología, experta Universitaria en Psicogeriatría y Calidad de Vida, posee un Máster Atención Integral en Discapacidad Intelectual, un Máster Psicología Clínica y de la Salud y cursa, en la actualidad, el Máster Profesorado de Educación Secundaria.


Hola María, muchas gracias por acceder a esta entrevista para la revista de la EPS.

De nada, es un placer.

Un currículum impresionante. Y aunque no se menciona, también disfrutaste de la experiencia Erasmus.

Una grata experiencia.

¿Qué te impulsa a salir de Erasmus?

Siempre he tenido la idea de irme para poder practicar inglés, porque aquí aprendes mucha gramática, pero sin practicarlo no sirve de mucho. Pensaba que iba a ser mucho más difícil conseguir una plaza, pero gracias al título de la Escuela de Idiomas me dieron muchos puntos.

Estuviste en Polska (Polonia), no parece el destino típico. ¿Tenías claro que querías ir a Polonia, o hubieses preferido otro lugar?

Lo que tenía claro era que no quería ir a Italia porque allí con el español  te entienden, así que no necesitas hablar inglés. Tampoco quería ir a Alemania porque las clases eran en alemán. Así que me quedaba el dilema Holanda - Polonia. Elegí como primera opción Holanda y como segunda Polonia. 

Aunque tenía muchos puntos, dio la casualidad que las 2 únicas estudiantes con más puntos que yo eligieron Holanda, así que me quedé sin la plaza. Me costó mucho decidir si aceptar la opción de Polonia o no, porque era un país del que no conocía prácticamente nada, pero finalmente decidí probar suerte. Después me surgió la oportunidad de ir a Holanda pero la rechacé.

Te autoconvenciste.

Sí. Me estuve informando y ya me había hecho a la idea. Creí que valía la pena probar.

En inglés has dicho que te manejabas, ¿qué tal la experiencia con el polaco?

El idioma polaco es de los más difíciles que deben existir. Dicen que el chino es el más difícil pero no estoy de acuerdo.

Y de eso tú sabes porque estás estudiando chino.

Sí, lo intento compaginar con el trabajo y las clases. Estoy en segundo de la EOI. Desde mi experiencia, puedo decir que el chino gana en dificultad para leerlo y escribirlo, pero la gramática es 1+1 si la comparamos con el polaco. En polaco hay, si no recuerdo mal, 7 declinaciones; además los verbos se conjugan y tienen sonidos que para mí era imposible de pronunciar. Las clases por suerte eran en inglés. Allí estuve aprendiendo polaco en algo así como la escuela oficial de idiomas.

¿Qué es lo que más te sorprendió del país?

Nada más llegar me sorprendió el tráfico, mucho más caótico que en Alicante, aunque luego he viajado a otros lugares y el tráfico siempre es caótico. Otra cosa que me llamó mucho la atención es que no todos son tan rubios como pensaba. Es cierto que hay más personas rubias que aquí, pero hay otra mucha gente morena. Además las chicas se tiñen de moreno, al revés que aquí, que se tiñen de rubio.

¿Cómo es el día a día de un estudiante Erasmus?

Al principio es como vivir en un mundo que se ha vuelto loco. Tienes que arreglar muchos papeles, encontrar dónde vivir, averiguar dónde está tu facultad, cómo funciona el trasporte público... A veces tienes un “mentor” que te ayuda a todo eso, pero en mi caso no me ayudó demasiado.

¿Es fácil relacionarse con la gente?

Es muy fácil relacionarse con otros Erasmus, pero no tan fácil relacionarte con gente del lugar al que vas. Normalmente la gente se junta en las residencias, donde todos son extranjeros y con ellos es con quien vas a la universidad, a ver la ciudad o de fiesta. En mi caso tuve la mala o buena suerte de quedarme sin plaza en una residencia, así que me fui a vivir a un piso y eso hizo que mis relaciones fueran con otros estudiantes polacos o extranjeros, pero no erasmus.

¿Mantienes relación con la gente que conociste?

Sí, además al principio es muy difícil volver a cambiar el chip de vuelta a España y constantemente te escribes con ellos. Yo he ido a visitarlos en un par de ocasiones. En Septiembre me caso y algunos ya me han confirmado que va a venir desde Polonia y Rumanía. Son amistades muy fuertes porque son como tu familia durante unos meses.

Cuéntanos alguna anécdota que recuerdes y que se pueda hacer pública.

Lo que más recuerdo de todo el viaje es la visita a los campos de concentración de Auswich. En una mañana aprendí más historia que en todos los años de instituto. Cada vez que lo recuerdo se me ponen los pelos de punta. Mi compañera de piso decía que ella no lo había visitado nunca, porque tenía familia que había estado allí y que no era capaz de ver todo lo que vivieron. Yo pensaba que no me iba a impresionar tanto, pero la verdad es que después de la visita me puse mala y estuve enferma durante 3 o 4 días y cada vez que lo recuerdo se me revuelve el estómago. Recomiendo a todo el mundo que vaya, aunque tienes que ir concienciado de que todo lo que veas va a ser mucho peor de lo que te hayas podido imaginar.

¿Recomendarías que la gente fuese de Erasmus?

Definitivamente sí. No voy a negar que exista lo que la gente conoce como “Orgasmus”, pero tú eres quien decide qué tipo de experiencia quieres. Si lo tienes claro, la experiencia Erasmus te aporta muchísimos beneficios. Te abre la mente y estableces contactos con el exterior.

Muchas gracias por contarnos tu experiencia, en nombre mío y en el de la revista EPS.

 
María del Mar Fernández Sola
Licencia en Psicología por la UA (Entrevistada)

Roberto Prada González
Estudiante de Obras Públicas EPS (Entrevistador)

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