Tecnología UA en los 5 continentes

Andrés Fullana e Ignacio Aracil son dos profesores de Ingeniería Química de la UA, pero pocos estudiantes conocen su otra pasión además de la docencia: la investigación.

Esto les llevó a embarcarse en la aventura de crear, allá por el año 2010 y junto con otro socio industrial, una empresa de base tecnológica participada por la UA, Olax 22 S.L., en cuyos inicios jugó un papel destacado su antiguo alumno e ingeniero químico Agustín Lozano. A partir de la investigación llevada a cabo en el departamento de Ingeniería Química de la UA se ha desarrollado y patentado recientemente una tecnología pionera que consigue eliminar, sin hacer uso de disolventes orgánicos, la tinta impresa de los residuos de films de plástico presentes en productos de uso cotidiano bolsas, envases de alimentos, etiquetas, etc, con objeto de obtener y reutilizar un plástico totalmente libre de tinta, cuyo valor añadido es mucho mayor que el residuo plástico con tinta, puesto que el producto reciclado limpio tiene características muy similares a un plástico virgen. Para comercializar esta tecnología ya se dispone de una planta de demostración en San Vicente del Raspeig. La patente se ha conseguido extender a una veintena de países tales como Brasil, Chile, Marruecos, México, Rusia, USA, Vietnam, Indonesia, Japón, Sudáfrica, Corea del Sur, Colombia, Perú, Argentina, India, China, Australia, Emiratos Árabes Unidos y Canadá. Cabe destacar también que en los últimos dos años el equipo de Olax 22 ha sido finalista en los premios del Fondo de Emprendedores de la Fundación REPSOL. En este artículo nos cuentan más detalles y curiosidades.


¿Por qué decidisteis crear la empresa?

Olax 22 surgió para dar respuesta a un problema distinto del anterior, pero relacionado, puesto que pertenece al mismo sector: la recuperación de los componentes de los residuos de lodos de tinta en base solvente procedentes del lavado de máquinas de las empresas de impresión de flexografía y huecograbado, que son las que imprimen sobre los films de plástico que típicamente encontramos en productos de uso diario tales como bolsas, envases de alimentos, etiquetas, etc. En estas empresas el lavado de las máquinas utilizando un disolvente genera unos lodos que en la actualidad no se recuperan. La investigación llevada a cabo en el departamento de I. Química de la UA permitió desarrollar un proceso, que ha sido posteriormente escalado a nivel de planta industrial, para recuperar por separado y reutilizar los componentes de estos residuos de tinta: disolvente, barniz y pigmento sólido. El motivo principal para crear la empresa fue que nos dimos cuenta de que esta era la única forma o al menos la más sólida de que un proceso que habíamos desarrollado a escala de laboratorio para recuperar residuos de tinta llegase al mercado. Como puntualización hay que aclarar, porque es una duda que muchas veces surge, que en este caso no estamos hablando de los residuos de tinta de, por ejemplo, los cartuchos de impresora, sino de los residuos del lavado de máquinas de las empresas de impresión sobre films de plástico, como ya se ha comentado. Este fue el proyecto inicial, y a raíz de ahí han surgido nuevas líneas de actuación, como la del proceso de destintado de los residuos de films de plástico.

¿Cuál es el papel de cada uno de vosotros?

En la actualidad el director de Olax 22 es Pablo Cartagena, otro ingeniero químico antiguo alumno de la UA. Él es quien toma las decisiones del día a día, por lo que podríamos considerarle a él “el jefe”. El trabajo de Pablo está supervisado tanto por los profesores como por el principal socio capitalista de la empresa, Rafael García, que proviene del sector de las industrias de impresión flexográfica. Nosotros hacemos de supervisores del trabajo, pero no podemos tener una dedicación al día a día de la empresa tan grande como nos gustaría, al tener que compatibilizarlo con la docencia y con otros proyectos de investigación, fundamentalmente.

¿Dónde está físicamente la empresa y cuál es su actividad exactamente?

La empresa Olax 22 tiene parte de su actividad en el polígono del Canastell de San Vicente del Raspeig.

 

Otra parte de la actividad se desarrolla en las propias empresas con las que colabora, y por último, debido a la vinculación de Olax 22 con la UA gran parte de su actividad se realiza en la propia universidad. La actividad de Olax 22 tiene un eje común: el tratamiento y valorización de residuos industriales. Por un lado hemos desarrollado procesos para el reciclado de residuos de tinta y de films de plástico de la industria flexográfica y de huecograbado, como ya se ha comentado; pero también se han desarrollado, por ejemplo, procesos para la valorización energética de residuos de la industria del aceite y técnicas de ultrafiltración para la recuperación de aguas residuales de empresas de tratamiento de metales.

¿Hay contratados más antiguos alumnos vuestros de Ingeniería Química?

Sí, en la actualidad hay contratados 7 ingenieros químicos que han sido alumnos de la UA. Y realmente este es uno de los aspectos que más satisfacción nos da.


¿Qué conocimientos de la carrera han sido útiles para desarrollar la tecnología?

En relación a la titulación de Ingeniería Química, desde el punto de vista de la parte de “ingeniería”, en el día a día de la empresa se utilizan con gran frecuencia los balances macroscópicos de materia y energía y el conocimiento de las operaciones unitarias. El cálculo de costes de operación y estimación de la inversión en equipos también son conceptos de gran utilidad.  Y desde el punto de vista de la parte de “química”, el conocimiento de técnicas físico-químicas de análisis de los productos para medir la calidad de los mismos es también importante.

¿Cuál es el secreto del éxito de la empresa?

Consideramos que un aspecto principal es el hecho de habernos decidido a crear la empresa, pues sin dar el salto no es posible ni fracasar ni triunfar. Lógicamente la ayuda de un socio industrial en un proyecto de ingeniería es también importante, entre otras cosas por su experiencia y conocimiento del sector. En la universidad surgen resultados de mucha calidad de las investigaciones llevadas a cabo, pero con más frecuencia de la deseada acaban en un cajón porque no nos atrevemos a dar el paso de buscar la aplicación real en solucionar problemas de la industria. Y evidentemente, cuando hablamos de la investigación en una disciplina como la I. Química, una cosa es realizar un proceso a escala de laboratorio, y otra muy distinta escalarlo progresivamente a nivel de planta piloto, de planta de demostración o de planta industrial. Y ahí es donde juega un papel decisivo el trabajo de un ingeniero químico.

¿Y ahora qué?

Seguimos explorando distintos procesos que desarrollamos en la universidad y que pueden tener posibilidades de comercialización a través de la empresa.

¡Muchas gracias por habernos dedicado vuestro tiempo y os deseamos que sigáis cosechando éxitos!

 

Entrevistadora: Paqui Gómez-Rico
Entrevistados: Andrés Fullana e Ignacio Aracil
Profesores de Ingeniería Química

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