GIlda, Sira y el lobo

Para comenzar a contar esta “historia”, tendría que empezar por Rita Hayworth, y  la película que protagonizó en 1946, “Gilda”, y de igual modo podríamos recordar a Sira Quiroga, la protagonista de la novela “El tiempo entre costuras”, que recientemente ha sido llevada a televisión.

Aunque a estas alturas alguien estará pensando que el autor de estas líneas ha comenzado a desvariar (más de lo acostumbrado) ambos personajes tienen en común, más que un lobo, babas de lobo. Por un lado aunque al pensar en la película Gilda, las imágenes que nos vienen a la cabeza es la clásica escena en la que Rita Hayworth  interpreta la canción “Put The blame on Mame” (aunque la voz sorprendentemente no fue la suya), al mirar un poco más allá es posible ver que gran parte de la trama de la cinta está condicionada por los negocios de su marido en la ficción con agentes alemanes para la compra de mena de wolframio en Argentina. De igual modo, el final de la historia de Sira Quiroga gira alrededor de los “wolframistas” portugueses y del interés por parte de agentes alemanes por adquirir wolframio extraído en Portugal. ¿Tan importante es o fue el wolframio?.

El wolframio es un metal valioso en tiempos de paz, pero ha resultado ser de vital importancia en tiempos de guerra. Posee un elevado punto de fusión (3422ºC); no se encuentra en estado nativo como tal en la naturaleza, sino en forma de wolframatos (wolframita y scheelita). Su densidad es aproximadamente dos veces y media la del hierro, motivo por el cual se le ha conocido con el nombre de “tungsteno”, que procede de un vocablo sueco que significa piedra pesada. Otra de las características del wolframio es que su carburo es solamente superado en dureza por el diamante. Además, es un metal especialmente dúctil, del cual se pueden obtener filamentos con relativa facilidad. Todas estas propiedades han hecho que el wolframio haya sido empleado para la fabricación de filamentos de bombillas, componentes de electrónica, herramientas de corte y mecanización, electrodos para soldaduras, etc…

Los wolframatos fueron ya descritos por Agrícola en el siglo XVI, a los que denominó con el término “spuma lupi” o espuma (baba) de lobo. Durante mucho tiempo, se había observado que en el proceso de fusión del estaño producido en las minas de casiterita de Cornualles se generaba una espuma que dificultaba la obtención de dicho metal. Hay quien afirma que los mineros medievales pensaban que el diablo en forma de lobo habitaba en las profundidades de las minas, corroyendo la casiterita con las babas procedentes de sus fauces; otros dicen que la espuma generada “consumía” o incorporaba (formando una aleación) estaño con la misma facilidad que un lobo a una oveja.

Cuando en el siglo XVIII Scheele analizó el mineral que lleva su nombre, (Scheelita, wolframato de calcio) llegó a la conclusión de que estaba formado por la sal cálcica de un ácido desconocido hasta entonces. Sin embargo fueron los riojanos hermanos De Elhuyar los que publicaron la primera referencia sobre la obtención del metal; ya en 1786 los españoles describieron cómo a partir del wolframio podía obtenerse una aleación frágil, pero muy dura. La primera aplicación práctica del wolframio en una aleación tuvo lugar en 1868, en forma de railes de ferrocarril en Terre Noire (Francia). En la exposición universal de Paris de 1900 la compañía de aceros Bethlehem ya presentó herramientas hechas a base de aleaciones de acero y wolframio. Sin embargo, en 1913, un año antes que las tropas alemanas invadieran Bélgica en la I Guerra Mundial, el uso de wolframio aún no se había extendido, ya que los mineros ingleses aún veían la wolframita como una impureza que dificultaba la producción de estaño. Los alemanes estuvieron comprando a muy bajo precio dicho “residuo” procedente de las minas de Cornualles, ante la perplejidad de científicos ingleses que aún se estaban preguntando sobre su uso por parte de los alemanes. Con el inicio de la primera guerra mundial el secreto se develó, al descubrirse que las elevadas producciones de la industria armamentística alemana eran posibles gracias a las aleaciones de wolframio empleadas para la construcción de herramientas de mecanización y corte.

Si durante la primera guerra mundial, el wolframio y sus aleaciones resultaron ser importantes, durante la segunda guerra mundial su papel fue crítico, sobre todo a raíz de que los alemanes introdujeran el blindaje de carburo de wolframio; el empleo de proyectiles elaborados con carburo de wolframio resultó ser decisivo y contribuyó a las victorias del África Korps de E. Rommel en el norte Africa: los proyectiles de los tanques Panther y Tiger alemanes literalmente deshacían los carros de combate aliados, ya que tenían la capacidad de penetrar con relativa facilidad a través del blindaje de los tanques enemigos, y detonar en su interior. Fueron necesarios dos años para que los estadounidenses desarrollaran un armamento similar y pudieran conseguir victorias como la de la batalla de las Ardenas.

Volviendo a Gilda y a Sira, hay que decir que en 1936 Alemania obtenía las menas de wolframio de China, Bolivia, Argentina, Perú, México e incluso Estados Unidos. Con el inicio de la II Guerra Mundial, el transporte del mineral por vía marítima hasta Alemania se dificultó, aunque siguió recibiendo el valioso mineral de sus aliados japoneses por vía terrestre a través de la Unión Soviética, hasta el momento en que entre dichos países también estalló el conflicto bélico. En ese momento a la Alemania de Hitler solamente le quedó recurrir a España o Portugal, donde se habían hallado yacimientos de mineral rico en wolframio; el precio de los minerales de wolframio comenzó a crecer de manera espectacular, debido a que ingleses y estadounidenses comenzaron también a comprar masivamente cualquier fuente de wolframio, con el fin de evitar que cayera en manos de Alemania. Esta escalada de precio provocó una auténtica “burbuja” que cambió el aspecto socioeconómico de Galicia, que no sólo permitió pagar las deudas contraídas con Alemania durante la Guerra Civil, sino también conseguir sustanciales beneficios. En Portugal a la especulación alrededor de dichos minerales se añadieron las intrigas de espías ( http://goo.gl/a1IXvo ) que llevaron a una suspensión de los envíos de wolframio al 3º Reich ( http://goo.gl/kM9YSK ).

Realidad o ficción, ¿Quién supera a quién?

 

Juan Carlos García

Profesor del Departamento de Ingeniería Química

Debes estar logueado para poder comentar

EPSAlicante

Twitter EPSAlicante Facebook EPSAlicante Google+ EPSAlicante  

Blog LabsEPS Linkedin EPSAlicante Radio Politécnica RSS Revista Politécnica

Versiones impresas

Galería de fotos

Recibir novedades