¿Hay alguien ahí?

En las últimas décadas el ciudadano de a pie ha ido adquiriendo cierto conocimiento sobre temas referentes a la astronomía, el universo y el espacio exterior.

Sin lugar a duda los libros de divulgación científica así como los documentales de televisión o las películas de Ciencia Ficción han informado al lector o al vidente interesado sobre las características y datos referentes al Universo que nos rodea.

Es sabido de la enormidad de los números empleados por ejemplo en las distancias entre las estrellas o el enorme número de estrellas y galaxias existentes en el Universo observable desde nuestro planeta Tierra.

Una de las muchas preguntas que surgen, y que tal vez ha estado siempre latente en la mente humana desde el principio de los tiempos, es si en esa vastedad espacial hay seres vivos y además inteligentes, con los que podríamos comunicarnos o tal vez reunirnos.

Salvando las posiciones poco serias de la Ovni-logia, o la fantasía de la Ciencia Ficción, la pregunta es realmente muy buena y muy simple. ¿Estamos realmente solos en el Universo o hay alguien ahí?.

Dándole un enfoque mínimamente riguroso nos podemos remontar al año 1961 cuando el científico estadounidense Frank Drake, presidente de la SETI; enuncio una simple ecuación que lleva su nombre, la ecuación de Drake, que pretende estimar el número de posibles civilizaciones extraterrestres que ahora mismo podrían haber en nuestra galaxia la Vía Láctea, y teóricamente con las que nos podríamos comunicar.

La ecuación se puede enunciar como sigue, aunque puede tener distintas versiones:

R es el número de estrellas activas en nuestra galaxia. Aunque en la Vía Láctea hay unos 300.000 millones de estrellas, sólo se pueden contar las que viven el tiempo suficiente para poder desarrollar vida. Se excluyen las gigantes, pues consumen su combustible rápidamente y mueren pronto. Tampoco cuentan las enanas de masa muy baja, ya que no suelen generar zonas habitables. El tipo de estrellas viables se puede estimar en la Vía Láctea en unos 200.000 millones, es decir 2 de cada 3. Partimos inicialmente de un número enorme, 2x1011 estrellas.
   
Fp controla la fracción de esas estrellas que pueden poseer planetas. Con los conocimientos actuales se estima que es bastante frecuente que una estrella tenga un sistema planetario en su órbita.
   
Los planetas se forman por acumulación de elementos pesados. Cerca del disco galáctico hay más elementos pesados y más planetas, pero también más supernovas que comprometen su supervivencia. Lejos del disco, es decir en los brazos de las espirales, el número de planetas es menor, pero sus probabilidades de supervivencia aumentan. El número de estrellas con planetas en la zona óptima del disco galáctico se reduce a unos 25.000 millones, por lo que el valor de Fp se puede estimar que esta sobre (1/8).
   
Ne es la fracción que define el número de planetas situados en la ecosfera, esto es, en la zona óptima para la vida. Ni muy lejos ni muy cerca de la estrella correspondiente. Es donde puede haber agua líquida, elemento básico para la vida. Se descartan los planetas gaseosos. Se supone que sólo puede existir vida en los planetas rocosos, aunque se puede estar equivocado. Ne puede tener un valor de (1/5).
   
Fl es la fracción de estos planetas que pueden desarrollar vida. Donde hay cantidad suficiente de materia orgánica, carbono, agua líquida y fuentes de energía para la vida. Se puede estimar que uno de cada 200 de estos planetas puede desarrollar la vida, aunque hay muchos factores difícilmente cuantificables, pues solo conocemos hasta la fecha un planeta que ha desarrollado la vida, y que es el nuestro. Por ello el valor de Fl puede ser de (1/200). En este punto hay un factor distorsionante muy importante y que puede ser decisivo como es la presencia de un satélite como la Luna, que es un satélite gigantesco para el tamaño del planeta tierra y que puede ser una rareza cósmica.
   
Fi es la fracción de planetas donde evoluciona la vida inteligente, vamos a estimar uno de cada diez, por ello Fi es (1/10). Fc es la fracción de planetas donde la vida inteligente alcanza un desarrollo tecnológico que permita la comunicación interestelar. Vamos a estimar también es este caso que uno de cada diez lo lograra, por ello Fc es también (1/10).
   
Estos dos últimos datos son los datos más difíciles de predecir, pues son meras especulaciones. Se cree que, una vez que la vida aparece, su evolución es inevitable. Aunque puede que no. O puede que, aun siendo así, no evolucione tecnológicamente igual que nosotros.
   
L es la longevidad. Es decir, el tiempo que una civilización con un nivel tecnológico suficiente sobrevive. Las civilizaciones nacen, sobreviven durante un breve período cósmico y se extinguen. Desconocemos cual puede ser el valor de este parámetro, pero si utilizamos el de nuestra civilización podemos estimar que llevamos unos 50 años de alto desarrollo tecnológico, desde la segunda guerra mundial hasta ahora más o menos y que nuestra especie ha estado sobre la tierra al menos unos 50.000 años, por lo que el valor de L puede estar sobre (1/1000).

N es el resultado final. Siendo bastante optimistas, el número de civilizaciones con suficiente tecnología con las que podríamos contactar en la actualidad en la Vía Láctea estaría sobre 250. En el peor de los casos, el valor de N seria de 1, es decir nosotros mismos. Estaríamos solos en nuestra galaxia.

La probabilidad de que dos civilizaciones tecnológicamente desarrolladas coincidan en el tiempo es muy pequeña. Y aunque coincidan, las distancias interestelares en la Vía Láctea son tan grandes, que la probabilidad de comunicación durante su existencia es casi nula.

Puede que existan o hayan existido muchas otras civilizaciones en otras galaxias o en la nuestra. O tal vez seamos los primeros. Estemos solos o no, la probabilidad real de contactar con otras civilizaciones extraterrestres es prácticamente nula.

Si nos vamos fuera de la Vía Láctea, la galaxia más próxima a nosotros es la de Andrómeda y está a 2,50 millones de años luz. La probabilidad de contactar con seres inteligentes de Andrómeda sería muy inferior a la de nuestros posibles vecinos de la Vía Láctea.

Yo personalmente tengo la conjetura de que N=1, no sólo para nuestra Galaxia sino para todo el Universo y todo el Tiempo, esto es sin contar a Dios lógicamente, donde entonces N=2.
   
Este breve artículo está dedicado a todos los lectores que tengan el gusto de leerlo y al maestro Asimov, de cuyo uno de sus libros (Is Anyone There?); he tomado prestado el título. En otro de sus libros (Extraterrestrial Civilizations), Asimov llega a la conclusión de que en la  actualidad el valor de N en nuestra Galaxia es de 530.000 civilizaciones tecnológicas. En este caso y de forma excepcional, no puedo estar en más desacuerdo con el buen doctor.

Alicante, Abril de 2015.

 

Antonio González
Doctor Arquitecto EPS

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