la silvicultura y las construcciones de madera en España

En estos tiempos que corren, es buen momento para replantearse que la degradación del planeta es un hecho presente y por desgracia real y tenemos que empezar a concienciarnos, de que si no conservamos el patrimonio forestal actual y fomentamos una cultura de regeneración de nuestros parques naturales, en un futuro no tendremos nada que proteger. Si nos centramos en España, para entender este proceso de desertización debemos remontarnos a muchos siglos atrás y se pueden señalar, dos épocas bien diferenciadas.


La primera es la de los romanos en la cual, se desecaban muchas áreas de terrenos consistentes  en pantanales y lagunas, para realizar vías de comunicación y se talaban muchos árboles para la ejecución de construcciones de madera tanto de obra civil como de edificación. El proceso era el siguiente, se desecaba la zona mediante drenajes y posteriormente se saneaba el terreno, eliminando la tierra vegetal y sedimentos acumulados. Los puentes y edificaciones, se cimentaban con pilotaje de madera cuando el terreno no tenía la consistencia adecuada una vez desecada la zona, evitando siempre, que el nivel freático, llegase hasta éstas, protegiéndolas así del agua.

Por otro lado, al igual que en Europa, en España, a partir de la Edad Media, con el aumento de población y la creación de nuevos pueblos y ciudades, se proliferó la tala de muchos árboles para uso en la construcción y como combustible para cocinar o calentar las viviendas entre otros muchos usos y también para conseguir terrenos limpios para sembrados y pastos. Todo esto llevó al empobrecimiento de nuestro país al ir cortando los mejores arboles de gran nobleza como el Cedro o el Abeto  dentro del grupo de las coníferas, y el Roble, Arce, Haya o Nogal en el grupo de las frondosas. 

Al no reponerse estos árboles en nuestras reservas, ha disminuido de manera considerable la calidad de nuestras materias primas, quedando en la actualidad, los restos de lo que existía, en aquellas épocas pasadas. Como ejemplo práctico, lo que en la actualidad podríamos definir como una madera de clase 1º o especial, en la época de los romanos esta misma madera se podría calificar como de clase media ya que la calidad de las maderas ha ido disminuyendo con el paso del tiempo. En el pasado, árboles como el Roble que existía por todos los lugares siendo un ejemplar típico, en la actualidad queda sustituido por otras especies más comunes como el pino. Por otro lado, otro punto negativo es que al existir poca cantidad de determinadas especies de árboles aptas para la construcción, el coste de utilización se encarece teniendo que recurrir a otras especies similares más abundantes y de las mismas o parecidas características técnicas.

Para poder utilizar maderas de gran calidad en nuestras edificaciones ya sea para elementos estructurales o no estructurales, necesitamos de una reserva natural de la que podamos disponer en un momento determinado sin agredir los ecosistemas naturales del planeta de los que dependemos para vivir. Para esto, introducimos el vocablo Silvicultura. Habría dos puntos importantes a destacar, el primero, trataría de la realización de tareas de recuperación de montes y zonas de bosques deteriorados o inexistentes en la actualidad para recuperar los antiguos, mediante la plantación de especies autóctonas de cada zona y mantenimiento de las mismas, hasta que estos lugares se transformen en ecosistemas sostenibles por sí mismos, sin que se mantengan por la mano del hombre, realización de trabajos de mantenimiento de cortafuegos para evitar la eliminación de incendios, podas de arboleda seca para que los árboles tengan más iluminación natural en su crecimiento, estudios y creación de planes contra plagas, etc. Para que la reforestación sea un hecho, se han de utilizar materias de primas entre ellas, semillas de una gran calidad para que la sociedad pueda disponer de una arboleda inmejorable en un futuro próximo.

Por otro lado está la cosecha forestal, que es uno de los puntos más importantes de la silvicultura. Consiste en la creación de cosechas de árboles tratados para su posterior tala para consumo humano, tanto para construcción, ingeniería civil, empresa de embalajes con materia prima la madera, etc. Para que estas cosechas den su fruto habrá que esperar décadas. Una vez los árboles son cosechados, en el siguiente invierno se reforestan los mismos terrenos mejorando la calidad de la tierra para el rápido crecimiento de los nuevos recién plantados. La ordenación de los montes tiene como fin, conseguir la persistencia, el rendimiento sostenible y el aprovechamiento de los recursos, de acuerdo con técnicas silvícolas adecuadas. Crea una revalorización de los montes españoles, para que sea un activo de gran importancia, creando a la vez puestos de trabajo y mejorando al mismo tiempo la estructura forestal del país.

El capital natural del que se dispone es limitado y produce un flujo de bienes y servicios, imprescindibles para la economía. Por eso la necesidad de llegar a un punto de equilibrio de sostenibilidad ecológica, para asegurar estos bienes en las décadas siguientes de nuestro siglo. Desde 1975 se ha producido un incremento del número total de árboles plantados. Así lo afirma el informe de la Situación de los Bosques Españoles, elaborado por la Sociedad Española de Ciencias Forestales (SEFC) y presentado en el 5º Congreso Forestal Español que se celebra en Ávila hecho positivo que indica que comienza un cambio de pensamiento de la sociedad española, influenciado por la necesidad de proteger y detener la degradación del planeta donde vivimos.

 

Juan Muñoz Amérigo
Profesor EPS

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