La Conciliación Familiar… ¿es posible en España?

Hace varios años leí un artículo que hablaba de que Iberdrola se convertía en la primera empresa del Ibex en adoptar la jornada intensiva durante todo el año para el grueso de su plantilla, esto (aseguran) favorece la conciliación familiar y laboral de sus trabajadores y aumenta la productividad. A día de hoy son más las empresas que han tomado medidas en favor de la conciliación, y de diversos modos, pero si todo son ventajas, ¿por qué los empresarios no deciden implantar políticas de conciliación?

En mi opinión existen varios factores, el primero de ellos puede ser el todavía latente aunque cada vez menor componente de desigualdad entre el hombre y la mujer. Según Eurostat, sólo el 63,2% de madres españolas con un hijo trabajan, el 60,3% de madres con dos hijos y el 49% de las que tienen tres o más hijos. En cambio, el 68,8% de mujeres sin hijos tiene un empleo. Con estos datos España ocupa los últimos puestos de Europa en cuestión de igualdad, sólo superada por Malta, Italia y Grecia.

Otro de los factores que cabe mencionar es el tema cultural. Por un lado nos encontramos con la percepción por parte del empresario español de que el mejor trabajador y más productivo es el que más horas pasa en la oficina. Esto sucede en contra de otros países del resto de Europa, en los que si eres el último que sale de la oficina, quizás se pregunten si es porque no eres lo suficientemente productivo como para haber hecho tu trabajo en tu horario laboral. En el ejemplo de Alemania, la hora de salida se cumple escrupulosamente y dedican una media hora a comer, sin embargo en España dedicamos alrededor de 2 horas al almuerzo, lo que nos lleva a otro tema cultural en este aspecto.

El horario típico español podríamos decir que es como la serpiente que se muerde la cola, no sabría decir qué es lo que lleva a qué, pero empezaré con el problema que supone terminar tarde de trabajar, ya que deriva en que cenemos tarde y nos vayamos a la cama aún más tarde para no acostarte con el estómago lleno. Como nos acostamos tarde, por la mañana nos cuesta levantarnos, y nos gusta aguantar 10 minutos más en la cama, y comer lo que sea antes de ir al trabajo. Cuando llega la hora de comer, tenemos la necesidad de comer un menú compuesto de ensalada, primer plato, segundo plato, postre y café. Esta comilona nos lleva a la siesta, y después nos devuelve al puesto de trabajo a unas horas conocidas como las menos productivas de la jornada. Cuando sacamos adelante el trabajo previsto se nos hace tarde para salir de la oficina y vuelta a empezar.

El tercer factor, que está cambiando las empresas y convirtiéndose en una baza importante hacia el objetivo del horario europeo, es la distancia al puesto de trabajo ya que cada vez hay más empleados con necesidad de desplazarse más lejos para encontrar trabajo. En la época de nuestros padres, lo más común era trabajar en la misma ciudad, incluso en el mismo barrio, con la facilidad que supone ir a comer a casa. Hoy en día esto está cambiando, y cada vez es más gente la que debe desplazarse fuera de su pueblo para ir al lugar de trabajo, lo que hace que a mediodía le sobre con una hora para comer, ya que de lo contrario el empleado está “haciendo tiempo” esperando a que abra la oficina, y sin embargo luego tiene que acabar la jornada laboral muy tarde para cumplir con las horas que marca su contrato.

Ahora mismo muchas empresas están en proceso de cambio y conflicto puesto que en ellas conviven personas que viven cerca del puesto de trabajo y prefieren tener dos horas (o más) libres a mediodía para ir a casa a hacer la comida, ver a los hijos y a sus parejas y dormir la siesta. Y por otro lado trabajadores que viven a una hora de camino del trabajo y precisan acortar la hora de la comida para poder llegar a casa a una hora razonable, puesto que a mediodía con una hora les sobra para comer y seguir la marcha.

En mi opinión, la tendencia es a llegar a la equidad en horarios con el resto de Europa conforme vayan evolucionando estos factores, puesto que según cita ARHOE (Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles)  en la Nota de Prensa enviada con el motivo del día internacional de la mujer que publica en su web, “la necesidad de unos horarios racionales tiene como objetivos prioritarios: conciliar nuestra vida personal, familiar y laboral; favorecer la igualdad; aumentar la productividad; disminuir la siniestralidad; facilitar la globalización; mejorar nuestra calidad de vida; cuidar y mantener hábitos saludables; dormir el tiempo suficiente; apoyar el rendimiento escolar; y, en definitiva, dar mayor valor al tiempo. Todo esto pasa, ineludiblemente, por racionalizar nuestros horarios, humanizarlos, para hacerlos convergentes con los países de economías más avanzadas”.

@HectorEscribano

 

Héctor Escribano Gómez
Ingeniero Técnico Industrial
MBA Executive

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