Arquitectura, radiografías y el manejo de hilos

La sociedad parece estar inmersa en una corriente de transformación continua, donde el avance de la tecnología y los conocimientos ligados a ella, ayudan a perfeccionar las técnicas con las que reconstruimos nuestra forma de relacionarnos, tanto entre nosotros como con el mundo que nos rodea.

Cada época, cada sociedad, en cada momento, busca el modo de identificarse a sí misma, de ver cómo hemos cambiado respecto a una etapa anterior; en qué hemos mejorado y qué queremos para el mañana. La arquitectura, como heredera en parte de disciplinas artísticas, científicas, sociales, económicas,… también se hace eco de los valores que cada sociedad, en un momento concreto de su historia, manifiesta de forma generalizada respondiendo a sus criterios, o bien, criticándolos si lo que se busca es un cambio.

Es curioso observar que en la “era de la información”, donde absolutamente todo esta conectado, identificado, controlado, y miles de “-ados” más, determinadas expresiones sensacionalistas de los grandes medios de comunicación generen verdaderas controversias en el transcurso de los acontecimientos de países enteros. Palabras como crisis, sostenibilidad, cambio climático, energías renovables,… son verdaderos comodines al servicio de intereses realmente dispares, abstractos, especuladores y/o peligrosamente contradictorios. La “crisis” es el centro de todos nuestros odios, temores y rencores, cuando los verdaderos mecanismos de su funcionamiento se encuentran detrás de nombres reales de personas, empresas e instituciones, estrategias y acciones, no de un concepto abstracto surgido de ese monstruo llamado Mercados. También la “sostenibilidad” es ese recurso fácil para encubrir otros mucho peores: “esto es sostenible” igual a “menos CO2 en la atmósfera”  pero estarás consumiendo un 63% más de agua y otros recursos que en condiciones normales no harías, además de un impuesto porque el CO2 ya tiene precio* en letra pequeña, por supuesto. Todo esto acompañado siempre de una sincronizada puesta en escena que fomenta la Doctrina del Miedo.

Seamos serios. Nuestra globalizada sociedad, vive continuamente atemorizada. En las noticias televisadas ya hace tiempo que no previenen a los telespectadores sobre la gravedad de las imágenes de personas muertas o heridas, en riguroso directo, en los escenarios de las guerras.  El 87% de las noticias de los titulares, informan del caos, la crisis, los asesinatos, la violencia de género, la subida de precios, el aumento de parados, etc. Así día, tras día, tras día,... Surgen movimientos como el 15-M, Occupy Wall Street,… a los que se incorporan movimientos antisistema, y hacen eco de una sociedad no conforme con los valores y las gestiones actuales, especialmente político-económicas. Se radiografía así una maraña de hilos confusos, una amalgama enorme, compleja, abstracta y costosa de desmadejar que mezcla política, economía, cultura, sociedad, educación,… No obstante, unos hilos tienen más peso y fuerza que otros, vemos que hay una sofisticada red con pocos y diferenciados hilos principales: el control, el poder y la felicidad. Control de la energía (controlando los recursos físicos geográficos); control de la sociedad (limitando la educación y empleando el miedo como catalizador para la aprobación de acciones) y control de la información (censura y acceso a determinados conocimientos). Felicidad, sometida a control a través de la religión (creencias, fe) y modelada a partir del sistema capitalista (consume como yo te diga que lo hagas, consume más y sé feliz; obsolescencia programada). Obviamente el sumatorio de todos estos factores de control, nos da el poder.

¿Y qué tiene que ver esto con la arquitectura o la tecnología? Personalmente considero que todo. ¿Cuántas de tus amistades tienen un teléfono móvil de última generación? Y de entre ellas, ¿cuántas, en tu presencia, han empleado alguna aplicación de enviar mensajes a otras personas?, como si estuvieran inmersas en su mundo, aisladas, mientras esperabas que terminaran con sus mensajes. Con la arquitectura está sucediendo exactamente lo mismo. Si antiguamente lo importante era reunirse con amigos en la plaza, el parque o “el lugar de siempre”, ahora estos espacios se cierran con vallas, se restringen,… Se aniquila la vida pública y social, las calles se convierten en zonas de paso exclusivamente. Da miedo salir a la calle. Por qué no crear fortalezas, o como ahora llaman “Sistemas domóticos inteligentes” para detectar y responder a la intrusión, el robo, o una tormenta a 100km de distancia. Resulta paradójico ver personas preocupadas por el lanzamiento de una nueva tableta táctil de un gigante de la informática en las tiendas, junto a otras rebuscando en los contenedores, y un escaparate con “liquidación por cese de negocio” con televisores de pantalla plana, retransmitiendo noticias de prensa rosa, pidiendo ayuda para “el cuerno de África”. No hay palabras.

Ha sido en medio de esta radiografía, embebida en el contexto de una crítica arquitectónica, donde me posicioné y he enfocado el proyecto fin de carrera desarrollado en esta escuela y que ha sido reconocido a nivel internacional con el tercer premio en el “I Concurso para Proyectos Fin de Carrera de Arquitectura Arqlantia”. Qué importante es en un trabajo de este tipo y en un momento tan característico como el Proyecto Fin de Carrera en la universidad, detenerse a reflexionar sobre la situación en la que nos encontramos hoy en día. Más cuando las condiciones en el mercado laboral actual (en plena crisis económica) ponen serias dificultades para el ejercicio habitual de la profesión de arquitecto. Se trata de una investigación abierta y de un modo de hacer y organizar todo un imaginario personal. Poniendo énfasis en la crítica como forma de expresión y en la energía, como locomotora de una trayectoria profesional propia.

Los arquitectos de esta nueva generación, conscientes del papel que tenemos en la transformación de las ciudades (grandes devoradoras de recursos), en el desarrollo de las relaciones sociales, en el impacto medioambiental y en la delicada situación económica, debemos emprender la búsqueda de soluciones y alternativas que podamos gestionar desde nuestro campo. Se trata de adquirir, más un compromiso como estrategas, para la mejora de la eficiencia de los sistemas arquitectónicos y sus implicaciones, que de diseñar espacios exótico-funcionales para el deleite de un ínfimo porcentaje de la población. No sólo es importante un entorno multidisciplinar para el desarrollo sinérgico e innovador de protocolos de actuación desde varios enfoques alternativos, también adquirir una actitud responsable y consecuente, que mida y limite estas acciones. Los nuevos arquitectos no estamos para seguir clichés, sino para ayudar a reconstruir nuevos valores e identidades en la sociedad. Quizás la madeja no sea tan compleja, ni los hilos tan abstractos, ni la sociedad tan mala,… quizás sólo basta con creer que podemos resolverlo, y ponernos a ello… quizás los hilos no sean los de una marioneta, sino los de una red de salvamento,… quizás todos podamos cooperar y encontrar soluciones… quizás.

 


Héctor Maestre Deltell
Arquitecto egresado de la
Universidad de Alicante, Emprendedor

Debes estar logueado para poder comentar

EPSAlicante

Twitter EPSAlicante Facebook EPSAlicante Google+ EPSAlicante  

Blog LabsEPS Linkedin EPSAlicante Radio Politécnica RSS Revista Politécnica

Versiones impresas

Galería de fotos

Recibir novedades