UN AÑO DE EXPERIENCIAS EN EL EXTRANJERO

En estos últimos años, son muchos los egresados de Arquitectura Técnica (AT) y del Grado en Arquitectura Técnica (GAT) de la Escuela Politécnica Superior (EPS) de la Universidad de Alicante que han cruzado nuestras fronteras en búsqueda de salidas profesionales.

Inglaterra, Alemania, Francia, Dinamarca, Holanda, EE.UU., América del Sur, Australia, Qatar, etc., son algunos de los destinos elegidos en busca de oportunidades laborales.

Como coordinador del GAT, mantengo contacto con muchos de estos egresados(entre otras cosas, gracias al acuerdo realizado entre la EPS y la Chartered Association of Building Engineers (CABE)), quienes habitualmente me cuentan  sus experiencias y a los que apoyamos en la distancia como antiguos alumnos que han sido de nuestra escuela. Gracias a ellos,  sus vivencias y comentarios pueden servir de orientación a los futuros egresados, ayudándoles finalmente a decidir sobre su futuro más o menos inmediato.

Así, a través de esas experiencias contadas, me doy cuenta que ir al extranjero no significa sólo encontrar un empleo donde desarrollar nuestra profesión, ya que existen otros objetivos también importantes como son vivir una nueva experiencia, aprender un nuevo idioma, convivir en otra sociedad, experimentar otras formas de construir, etc. En este sentido, a continuación os hago llegar la entrevista que he realizado a un egresado de AT de la EPS quien, desde que finalizó la titulación, ha vivido una de esas experiencias enriquecedoras e inolvidables en este último año, decidiendo finalmente comenzar su futuro profesional en un destino muy lejano.

Juan Carlos Pérez
Subdirector Arquitectura Técnica EPS

 

¿Cuándo supiste que querías ir al extranjero a desarrollar la profesión?

“Todo empezó en el último año de carrera, que por cierto cursé (a través de movilidad) en la Universidad de la Laguna, en Tenerife. Cuando nos reuníamos grandes grupos de estudiantes de intercambio el idioma dominante era el inglés. Ahí me di cuenta de las carencias que tenía con la lengua de Shakespeare. Además, durante este tiempo descubrí el surf, deporte del que me enamoré y que también tendría algo que decir en mi toma de decisiones futuras.  Como cualquier estudiante que ya está con el proyecto final, empecé a cuestionarme qué hacer después, dónde empezar a buscar trabajo, si me convenía aprovechar algunos contactos y quedarme cerca de casa o por el contrario salir y aprender nuevas formas de trabajar. Esta última opción era la que más me atraía, además ya había dado el salto de salir de casa y no me interesaba mucho volver al nido, más bien al contrario”.

¿Cómo elegiste el destino donde comenzar tu aventura profesional?

“Como el único idioma que medio manejaba y que me interesaba pulir era el inglés, descartaba cualquier país del continente Europeo. Reino Unido era la opción más cómoda, al estar cerca de casa, pero el clima no me atraía demasiado y además había decidido mejorar también mi nivel de surf (por lo que también quedaba descartado). Ahora quedaba cruzar el charco o ir a las Antípodas. Y entre EEUU, Nueva Zelanda y Australia, era este último país el más interesante, ya que el sueldo mínimo para costearme la estancia era el más alto y además podría surfear sin problemas”.

¿Cuándo decides irte finalmente?

“Aprobé el proyecto final y finalicé mis estudios el 3 de diciembre de 2013, y dos días después estaba feliz y contento tirado en una de las playas de Bali con un coco en la mano (imagen que había visualizado cada vez que arrancaba el coche para ir a estudiar a la biblioteca de la Universidad de Alicante). Llegó enero y di el salto a Australia. La idea era clara: pulir el inglés a un nivel avanzado y estar atento también a como se trabajaba allí y las posibilidades futuras para buscar trabajo. Estuve en Sydney y la primera sensación que tuve es que Australia es de verdad un país del primer mundo. Allí todo funciona como es debido, la gente es educada y la relación entre el trabajador y su empleador es estupenda. Durante un tiempo tuve trabajos muy variados (jardinero, pintor, ayudante de carpintero, etc.), pero siempre buscaba algo que me permitiera estar cerca de las construcciones. Durante siete meses estuve viviendo allí, mejorando mi inglés y mi nivel de surf, pero además aprendiendo la forma de vida australiana, un extraño estilo anglosajón pero sin ser tan serios  como los británicos, quizás porque ellos disfrutan de un clima privilegiado, muy parecido a la primavera y al verano del mediterráneo”.


¿Estuviste en algún otro país?

“En ese tiempo, por temas de visados, hice una visita a Nueva Zelanda, a la Isla Sur. Estuve viajando en autostop por alrededor de la isla y me pare bastante tiempo en Christchurch, tercera ciudad en importancia del país. Esta ciudad sufrió en 2010 y 2011 graves terremotos que asolaron el centro de la ciudad, causando pérdidas valoradas en más de mil millones de euros. El técnico que llevo dentro me avisaba de la mina de oro que podía ser ese lugar (por todos lados se veían operarios de demolición, gestión de residuos, topógrafos, etc.). Indagando un poco más sobre el tema, di con algunos técnicos que, ante mi interés, me confesaron que necesitaban desesperadamente mano de obra, tanto a nivel de técnicos cualificados como de profesionales de la construcción”.

¿Consideras que en este año has cumplido los objetivos marcados? ¿Tienes claro el país en el que comenzarás a desarrollar tu profesión?

“Volví a Australia, acabé el curso y de ahí volví a Bali. Y así llegamos al día de hoy, en el que faltan dos semanas para cumplir un año desde mi salida de España, y en ese tiempo he conseguido cumplir con los objetivos marcados. Primero, desmarcarme del ritmo académico de los últimos años, que centraban mi día a día en ir a la universidad, aprender conceptos nuevos, ponerlos en práctica y examinarme para demostrar que los había asimilado. Segundo, mejorar mi inglés, y si bien es cierto que aún tengo carencias, ya me veo con posibilidades de manejarme fluidamente en un ambiente de trabajo internacional. Y por último, he mejorado mucho mi nivel de surf, porque no todo en esta vida va a ser trabajar y estudiar. Con todo esto, la sensación tras este tiempo es que ya me siento preparado para comenzar con mi carrera profesional, y quiero intentarlo en Nueva Zelanda. En fin, un emocionante comienzo”.

 

Francisco Miralles del Rincón
Arquitecto Técnico EPS

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