Tecnologías de la Información para la Salud

Hace 3500 años, los egipcios, tal y como se recoge en los papiros de Smith y Ebers, aplicaban remedios y técnicas propios de la medicina junto con plegarias mágicas para sanar fracturas, heridas y otras dolencias; el principal instrumento del que disponían para el diagnóstico era la observación y el interrogatorio al paciente.

La evolución de la medicina, tanto en tareas de diagnóstico como en tratamientos, especialmente en los últimos años, ha sido enorme.  Actualmente, la consulta a un médico sobre un dolor de cabeza persistente puede implicar el uso de tecnología avanzada para realizar una resonancia magnética o una tomografía por emisión de positrones; además, el médico dispone de un enorme abanico de pruebas diagnósticas que van desde análisis de diferentes concentraciones de hormonas y otras sustancias en sangre hasta el estudio de bioseñales como las señales electroencefalográficas. La mayoría de las pruebas diagnósticas que se realizan hoy en día implican el uso de tecnologías de la información y las comunicaciones.

En los últimos 10 años el uso de tecnología en medicina se ha multiplicado, abanderado por la historia clínica electrónica y por la telemedicina. A nivel normativo, la incorporación de tecnologías de la sociedad de la información en el ámbito de la salud es un hecho.  En la directiva 2011/24/UE del  parlamento europeo ya se contempla la telemedicina como un tipo de asistencia sanitaria que pueden recibir los europeos en los diferentes estados miembros. Por su parte, la ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud de 2003 ya establece la necesidad de un sistema global de información sanitaria y del intercambio de información sanitaria para asegurar una calidad máxima en los servicios sanitarios. Las administraciones reconocen la necesidad de las tecnologías de la información para mantener la sostenibilidad del sistema sanitario ofreciendo una buena calidad en los servicios.

La estrecha relación entre salud y tecnologías de la información ha traído consigo oportunidades colaterales que se pueden convertir en campos de actuación. Por ejemplo, imaginemos la cantidad de información clínica que existe en las historias clínicas electrónicas de los españoles y que, con las herramientas adecuadas, puede ser analizada de forma automática para extraer conclusiones sobre problemas de salud que afectan a un elevado número de personas como la hipertensión arterial o la diabetes. El desarrollo de sistemas de ayuda a la decisión clínica es otro campo que toma relevancia a medida que la actividad de diagnóstico se vuelve más compleja debido a nuevas enfermedades, variaciones en las existentes o nuevas pruebas diagnósticas. La ayuda que las tecnologías de información pueden prestar mediante el análisis o el tratamiento de los datos resulta imprescindible para generar una imagen de ecografía 4D o advertir de una reacción alérgica a un medicamento.

Internet y las nuevas tecnologías de comunicaciones móviles han supuesto una revolución en el ámbito de la salud. Cada vez resulta más normal la consulta en Internet de dudas relacionadas con los cuidados de la salud o la creación de blogs o sitios específicos destinados a los pacientes que sufren un determinado problema de salud. Existen aplicaciones para móviles que permiten llevar un control exhaustivo de la dieta, permitiendo incluso la conexión inalámbrica con básculas. Hay plataformas de telemedicina que permiten el acceso al médico de familia o al especialista en áreas con población diseminada y alejadas de los centros hospitalarios.

Los egresados en tecnologías de la información para la salud se convierten en actores imprescindibles en los nuevos escenarios asociados al cuidado de la salud: expertos en e-health que colaboran con otros profesionales en el ámbito de la salud. El análisis de información de salud, el desarrollo de sistemas de información, la integración de sistemas, la telemedicina son elementos centrales en el grado en Tecnologías de la Información para la Salud. Estos egresados, con conocimientos tanto del área de la salud como del área tecnológica, se convertirán en el puente entre salud y tecnología; serán capaces de interpretar correctamente términos según procedan de un origen técnico o sanitario; por ejemplo, comprenderán las diferencias fundamentales en el término “programa de salud” si éste proviene de un ingeniero o de un profesional sanitario.

Son profesionales especialmente preparados para abordar los retos que actualmente existen en el ámbito de la salud como puede ser la integración de datos de salud entre diferentes sistemas, en distintas regiones o distintos países a nivel europeo. Su formación multidisciplinar los convierte en profesionales idóneos no sólo para tareas de análisis y diseño de sistemas y estrategias tecnológicas en salud sino también para actividades de gestión y dirección en las que resulta imprescindible el conocimiento del ámbito de la salud y las herramientas tecnológicas de organización y gestión de procesos.

 

Daniel Ruiz

Responsable del grado de tecnologías de la Información para la Salud

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