CÓMO SER EMPRENDEDOR Y NO MORIR EN EL INTENTO

Hace ya varios años que, cada vez más, escuchamos hablar sobre las bondades y beneficios que tiene convertirse en emprendedor, de crear nuestra propia empresa y alcanzar así el éxito deseado.

 

Estas iniciativas nos cautivan desde el principio porque permiten abordar con un poco más de optimismo el terrible panorama al que deben enfrentarse los estudiantes que están finalizando sus estudios, deseosos, o incluso temerosos, por insertarse en el mercado laboral. Y es que el emprendimiento permite cambiar el modo en el que afrontan el inicio de su futuro profesional: en lugar de buscar un puesto de trabajo, se convierten en generadores de empleo.

Este tipo de empresas (denominadas spin-off en inglés) provienen especialmente del ámbito universitario, tienen una base tecnológica y de investigación muy importantes y suelen financiarse mediante fórmulas novedosas como capital-riesgo, de forma que los inversores están dispuestos a cofinanciar ideas innovadoras a sabiendas de que el éxito no está asegurado y que los resultados, en caso de llegar, no lo harán a corto plazo. A cambio, si se tiene éxito, el retorno de la inversión superará con creces la aportación realizada.


Gracias al interés que también muestran las instituciones por favorecer este modelo, encontraremos multitud de oportunidades para recibir consejos o soporte para iniciar un proyecto de estas características: podremos asistir a conferencias donde aprenderemos los conceptos básicos; cafés o almuerzos donde exponer nuestras ideas  que, quizá, algún gabinete especializado nos haya ayudado a redactar; encuentros con empresarios que desean invertir en proyectos frescos; y un sinfín de actividades encaminadas a acercarnos un poco más a este apasionante mundo.

¡Qué bien entonces! ¿No? Ya todo está resuelto. Montemos nuestra propia spin-off. ¿O quizá no es para tanto?

Y es que la aventura no es tan sencilla como parece sugerir la lista de casos de éxito que nos muestran. A pesar de que posiblemente nos habrán advertido de que para ser un emprendedor y llegar a crear nuestra propia spin-off necesitaremos una elevada inversión inicial, estudios de mercado, planes de viabilidad empresarial, personal cualificado, capacidad de sacrificio y renuncia personal, también es posible que se les haya olvidado resaltar que solo una de cada veinte alcanza finalmente el éxito.Para los emprendedores este último dato constituye un terrible contratiempo: les deja muy pocas esperanzas de que su propuesta sea una de las que triunfe. Sin embargo, los inversores, a poco que tengan la precaución de financiar un número suficiente de proyectos bien diversificados, casi se aseguran al menos un caso de éxito con el que recuperarán ampliamente la inversión total realizada.

No quiero decir con esto que no sea una muy buena opción. Todo lo contrario, es una estupenda manera de insertarnos en el tejido productivo por la puerta grande. Lo único que quiero dejar claro es que, por desgracia, no está al alcance de la gran mayoría.

Por suerte no es la única fórmula para convertirse en emprendedor y, por ende, en generador de trabajo. Un modelo mucho más modesto, pero bastante más asequible para un abanico de la población mucho más amplio es el de los infomediarios. Esta nueva propuesta se basa en el modelo de reutilización de la información (Open Data en inglés) a partir del cual las administraciones y organizaciones, fundamentalmente públicas, ponen al alcance de los ciudadanos los datos de los que disponen.

Aunque se haga pública, esta información no siempre es fácil de localizar o entender sin un tratamiento previo, o presenta poco interés por sí misma. Los infomediarios la recogen, procesan y crean aplicaciones, productos y servicios que le incorporan un valor añadido. Algunos ejemplos típicos de este tipo de aplicaciones son: los navegadores que nos indican la mejor ruta a seguir, capaces incluso de advertirnos de accidentes o informarnos sobre la fluidez de la circulación; las que nos permiten conocer cuál es la gasolinera de nuestro entorno que mejores precios de carburantes ofrece; las que nos indican las condiciones climatológicas actuales o las previsiones para los próximos días; las páginas Web que nos permiten visualizar y analizar de forma gráfica y simplificada los presupuestos de muchas administraciones; o las que nos informan sobre concursos y oposiciones en todo el territorio nacional.

Si en los últimos años las tecnologías de la información se han vuelto tan complejas que sólo los grandes fabricantes de software han tenido la llave que controlaba el acceso a los mercados, con el modelo de infomediarios se rompe este monopolio y prácticamente cualquiera que posea una idea ingeniosa y un pequeño equipamiento informático se encuentra en disposición de convertirse, desde su propio hogar, en un empresario que, sino famoso, al menos pueda ganarse la vida con su profesión al igual que hace unos años podía hacer cualquier profesional liberal de muchos otros ámbitos: desde arquitectos, abogados e ingenieros, hasta fontaneros, carpinteros o panaderos. Y cuando digo cualquiera, lo escribo con todas sus letras. Es cierto que los profesionales de las TI se encuentran en una posición ventajosa, pero también es cierto que las ideas y el conocimiento para una propuesta exitosa proviene del propio ámbito de la que parte: economistas, juristas, filólogos, etc. sabrán mejor que nadie qué sencillas ideas pueden resultar de utilidad para sus colegas en particular o para la población en general.

La Universidad de Alicante tiene intención de sumarse a esta nueva corriente a través de su proyecto Open Data for Universities (OpenData4U). Algunos ejemplos de servicios y aplicaciones para dispositivos móviles — o Apps, como últimamente se vienen conociendo — que se pueden crear con los datos que la UA podría liberar son: calendario docente al alcance de las manos de los estudiantes, con recordatorios sobre sus clases, entregas de prácticas o exámenes; tutorías no presenciales mediante chat, correo electrónico o videoconferencia con sus profesores desde cualquier lugar y en cualquier momento; disponer de los apuntes y presentaciones de clase cuando lo precisen, pudiendo tomar anotaciones sobre las mismas o realizar consultas al profesor; acceso a trámites académicos desde sus casas con la posibilidad de consultar y conocer el estado actual de los mismos en todo momento; planos interactivos que faciliten la movilidad por el campus, conocer la ubicación de edificios, servicios, aulas o de otros compañeros; ubicación de cafeterías y restaurantes del campus, sus horarios, precios y la composición calórica de sus menús.

Por supuesto, se trata sólo de pequeños ejemplos de aplicaciones que, colocadas en los actuales mercados de distribución — como Google Play Store, App Store o Android Store — permiten que cualquier usuario pueda acceder a las mismas de forma gratuita o, como mucho, mediante precios que no llegan al euro.

En definitiva, es importante que sepamos que existe en la actualidad una clara posibilidad de convertirnos en nuestros propios jefes de forma relativamente asequible, tomar las riendas de nuestro futuro laboral y hacerlo desde cero, paso a paso, volviendo a dignificar las profesiones liberales que tan malparadas habían quedado en los últimos años y, por si no fuera poco, agregando valor.

 

 

 

Francisco Maciá Pérez
Vicerrector de Tecnologías de la Información de la UA

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